Renovaciones

Esta vez escribo porque estoy de renovaciones, formatee mi computadora, por lo que se siente como nueva desde el punto de vista de software.

Pero también haré renovación de mi blog, aunque no será una renovación exactamente. Será una mudanza, me he decidido por migrar mi blog de WordPress a Blogger. Estoy tratando de tener todo aliado a mi cuenta de Gmail, además de que Blogger lo manejé hace unos años en el liceo y tiene más posibilidades de personalización.

Para el próximo post publicaré el link del nuevo blog ya actualizado.

Paz 🙂

Síndrome de los “veintitantos”

Esto lo había leído hacía un tiempo, y hoy de forma abrupta vuelve a aparecer frente a mi. Un texto aparentemente anónimo, con el cual muchos se sienten identificados. Yo no tengo “veintitantos”, a penas dentro de poco cumpliré veintiuno, pero me siento identificada con todas las situaciones que ahí plantean, al ser así, lo comparto, aunque sé que muchos ya lo leyeron.

SÍNDROME DE LOS “VEINTITANTOS”

Le llaman la “crisis del primer cuarto de vida”.
Te empiezas a dar cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años atrás.
Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudios, etc…
Y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para conversar un rato.
Las multitudes ya no son “tan divertidas”… incluso a veces te incomodan.
Y extrañas la comodidad del colegio, de los grupos, de sociabilizar con la misma
gente de forma constante.

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Pero te empiezas a dar cuenta que mientras algunos son verdaderos amigos otros no eran tan especiales después de todo. Entendiste que la amistad después de todo no se basa en el tiempo, sino en la calidad de la personas que tienes a tu lado.
Te empiezas a dar cuenta de que algunas personas son egoístas y que, a lo mejor, esos amigos que creías cercanos o que los conservas desde hace mucho tiempo, no son exactamente las mejores personas que has conocido y que hay más gente que te rodea, a quienes le debes poner mayor atención y verás quienes resultan ser amigos de los más importantes para ti.
Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor.
Entendiste que el tiempo no sana las heridas, sino que alarga las agonías.
Aprendiste que las peleas son distintas a las discusiones y que las discusiones surgen en base al cariño y engrandecen las relaciones.

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Entendiste que los tiempos no existen y que las desiciones hay que tomarlas alguna vez en la vida.
Aprendiste que alguien más que tú puede tener la razón, y que con los sentimientos ajenos no se juega.
Aprendiste que las parejas van y vienen, y que hay gente que queda y que siempre estará.
Aprendiste a escuchar y a valorar los pequeños detalles del resto, que marcan la diferencia entre las multitudes.
Aprendiste que la calidez de palabras, los oidos atentos, las palabras sinceras y una incondicional lealtad, no te la da nadie más que un verdadero amigo.
Aprendiste que la confianza es algo que se siembra, se riega, se cultiva y se cosecha, que hay que ganásela y saber mantenerla.
Que es para una persona especial, que no es para todos, y que lamentablemente no se regala y cuando se pierde es imposible recuperarla.
Te rompen el corazón y te preguntas cómo esa persona que significaba tanto te pudo hacer tanto mal.
O quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a una persona lo suficientemente interesante como para querer conocerla mejor.

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Los ligues y las citas de una noche te empiezan a parecer baratos, y emborracharte y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estúpido.
Salir tres veces por fin de semana resulta agotador y significa mucho dinero para tu pequeña billetera.
Tratas día a día de empezar a entenderte a ti mismo, sobre lo que quieres y lo que no.
Tus opiniones se vuelven más fuertes.
Ves lo que los demás están haciendo y te encuentras a ti mismo juzgando un poco más de lo usual porque de repente tienes ciertos lazos en tu vida y adicionas cosas a tu lista de lo que es aceptable y de lo que no lo es.
A veces te sientes genial e invencible, y otras… con miedo, solo y confundido.
De repente tratas de aferrarte al pasado, pero te das cuenta de que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando y de saber conservar bien el presente porque será tu unica compañía en el
futuro.

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Lo que puede que no te des cuenta es que todos los que estamos leyendo esto nos identificamos con ello.
Todos nosotros tenemos “veintitantos” y nos gustaría volver a los 15 -16 algunas veces, pero sabemos que hay gente que ha aparecido en nuestro camino durante estos ultimos años que son únicos.
Parece ser un lugar inestable, un camino en tránsito, un desbarajuste en la cabeza… pero TODOS dicen que es la mejor época de nuestras vidas y no tenemos que desaprovecharla por culpa de nuestros miedos…
Dicen que estos tiempos son los cimientos de nuestro futuro, que las amistades universitarias son las verdaderas y que estamos entrando a la realidad de nuestras vidas.
Parece que fue ayer que teníamos 16… ¿¡Entonces mañana tendremos 30!? ¿¿¿¡¡¡Así de rápido!!!???
Hagamos valer nuestro tiempo…que no se nos pase!
“La vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento”…

-A.

Hay algunas situaciones que si bien me han sucedido, al leerlas pensé fue en otra persona que conozco a la cual le sucedió, tal vez de una forma más marcada. Es bastante complicada y a la vez simple la forma en que evolucionan nuestras vidas. Ayer sólo me importaba comerme un helado, hoy una avalancha de tormentos, preocupaciones y responsabilidades me asfixian. Aunque, del modo en que soy yo, aún me preocupa comerme un helado, y ese es un aspecto de mi vida que no cambiará. No más que decir.

Feliz Año Nuevo 2014

Feliz Navidad

Feliz Año Nuevo 2014

Feliz día de Reyes

Y al que este de cumpleaños, feliz día. 🙂

Yo pasé un rato tranquilo, mi familia no son personas de festejar por todo lo alto, además, sólo somos cuatro personas. Me antojé de hacer por primera vez hallacas (plato tradicional navideño de Venezuela) y quedaron buenas, cabe destacar que tengo de referencia las hallacas de una vecina que son la cosa más rica que he probado en mi vida y comparándolas en sabor no quedaron malas.

Plato Navideño

Plato Navideño

Yo destruí la canción que decía “La mejor hallaca la hace mi mamá“, señores, la mejor hallaca la hago YO. 😉

Para Noche Vieja, sólo estuvimos mi madre, mi abuela y yo pues mi padre se fue a su tierra a recibir el Año Nuevo con mi abuelo. Demasiado tranquilo diría yo, fue esta festividad, diría que casi nada festivo el día, sentí como si fuese otro día más, mi abuela acostada en el mueble viendo TVRE, mi madre cantando en RaidCall en su PC y yo en mi laptop, escuchando música, leyendo, jugando, o haciendo cualquier cosa que me distrajera de quedarme totalmente sola.

Hablando de “quedarse solo”, este Diciembre sentí que no podía estar más sola. Ir por un centro comercial mirando cada vitrina sin ver nada en realidad, comerte un helado sola o un plato de sushi, totalmente sola, mientras ves a la gente pasar preguntándote si son felices, si no se sienten solos, ir al cine sola, aunque ahí si no me importó mucho, pues una vez que empieza la película me concentro tanto que olvido que fui sola.

Incluso me fijé en las parejas a mi alrededor, era Diciembre, la víspera de la Navidad hace que el amor se mezcle con el oxígeno que respiramos, nos llena el cerebro para hacernos más amorosos con quien sea que queramos, por lo que era de esperar que mucha gente estuviese en pareja en la calle. Mientras comía un helado a unas mesas de la mía había un par muy acaramelados, de esos que se dicen el uno al otro “no puedo vivir sin ti” o “eres el aire que respiro“, aunque no fue empalagósamente asqueroso verlos, eran tiernos, causaban ternura, supongo que realmente se querían.

Mientras comía sushi, había otra pareja, que sólo se reían de las cosas que decía el otro. Esa me pareció genial y relajada. Mientras que el cine vi a otra pareja. En esta había algo diferente, el chico no dejaba de ver su teléfono. No le prestaba atención a la chica que tenía a su lado, ¿para que sales con una persona a la cual no quieres prestarle atención? Yo pensaba que cuando estás en una relación con una persona y estás pasando un momento con él o ella lo importante es compartir juntos historias, ponerse al tanto, descubrir más cosas sobre el otro, desconectarse un rato del estrés pues estás con esa persona especial que te ayuda a tener la mente en blanco y sentirte relajada. Lo que me deja como conclusión: O ese chico tenía una emergencia la cual no lo dejaba “desconectarse” y pasar el rato con la chica, o lamentablemente la chica no es de su interés.

No sé ni siquiera porque estoy escribiendo esto, pero son detalles de los cuales me fijé mucho cuando salí sola. Como hace poco hablaba con alguien por Twitter: “Traté varias veces de salir de mi encierro y lo que hice fue sentirme más sola“, si bien en mi casa sólo estaba entre mis libros, una vez que salí lo que hice fue darme cuenta lo sola que estaba.

Si bien no tengo actualmente problemas de amistad, es difícil no sentirte solita después de cuatro años de soltería, con el aire decembrino que siempre esta tan cargado de endorfinas y lo único que quieres es dar amor. Y todo ese amor, lo tuve que descargar en Yamapi, mi delfín. ¿Por qué no en una persona querida? Porque no es el tipo de amor que descargas en un amigo. ¿Y en alguna persona que me guste? No hay ninguna persona actualmente que conozca que me atraiga físicamente, y ninguno del que yo sepa que esté interesado en mi. Y no soy de las que se conforman con sólo descargar mi amor desmedido con alguien y ya. Tal vez por eso siempre decían que yo pido mucho más de lo que pueden dar, pero yo no pido algo imposible para una persona, ¿si yo puedo darlo, por qué él no? Y el problema sigo siendo yo, porque yo no le intereso lo suficiente para dar en la misma medida.

Pobre del que sea mi siguiente novio que recibirá toda esa carga emocional acumulada. Y escribiendo esto posiblemente ahuyentaré a los pocos posibles pretendientes que me queden. Ha, ha.

 

Yamapi, el delfín

Yamapi, el delfín

Yamapi, el delfín

Yamapi, el delfín

Escribí eso, pues sentí que debía hacerlo, como siempre, para que una persona que también se sienta así del otro lado de la gran red que es Internet me lea, se sienta identificado y sienta que no es el único en el mundo. Sí, soy rara, pero así deben quererme. Y creo que descubrí otra razón por la cual el romance para mi no funciona, soy muy rara. Los chicos no quieren a una chica rara, quieren a una chica normal. O eso me han demostrado.